26 de abril de 2015

CAPITULO 22

CAPITULO 22

      –HUM TARE HUM, NINHURSAG, IU AN SHUBAD DADBA, LU EG ENSI OSHI ADAD, OSHI BARU, TA GAR ISHTAR INANNA, KAE, HUM TARE HUM.
       El encuentro entre Oshi Adad y la mujer semita fue maravilloso, la mujer lloraba, adoraba y gritaba de alegría.  Sus cánticos se elevaban hacia el cielo una y otra vez casi en forma interminable.
          Habían transcurrido 20 años desde aquel día en el cual SHUBAD DADBA, su madre, lo había dedicado a la Diosa ISHTAR INANNA.
         La población había aumentado en Mari, muchos comerciantes y viajeros sin destino se quedaron en aquel páramo desértico y fundaron una gran ciudad.
        Sobre la gran roca negra, como fundamento, construyeron un templo dedicado al único Dios y la Gran Madre, HUM-TARE-HUM y NINHURSAG.
      Oshi Adad  transmitió  los  conocimientos,  aprendidos  en  Alashiya, a todos los hombres y mujeres de  la ciudad.
    Shubad Dadba se convirtió en la primera Sacerdotisa del Templo. Enseñó el arte de escribir a hombres, mujeres y niños.
     Como el cobre era muy escaso en la zona, utilizaron primero tablillas de barro, pero más tarde descubrieron oro en las montañas al este de Mari y cambiaron del uso de tablillas a láminas de oro.
     Oshi Adad se dedicó a viajar por diferentes territorios y enseñar los principios religiosos y toda la ciencia de los fenicios. Enseñó a escribir, enseñó sobre las estrellas, las constelaciones, el origen del Universo y sobre los propósitos de todo lo creado.
     Durante más de 60 años enseñó y predicó la unidad entre los hombres.
   Cubierto con un kharé sobre la cabeza y un khartú sobre su cuerpo, recorrió cada territorio, desde Mari hasta Babilonia.
       Su cabello y su larga barba, blancos como la nieve, fueron mudos testigos de todo lo que Oshi Adad hizo en el antiguo mundo, unos siete mil años antes de que se escriba esta historia.

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