El gran Tony, como siempre, tenía todo dispuesto. A solicitud de Daniel había contratado a un par de lugareñas para asear la casa. Tony dispuso reponer el almacén y dejar todo en orden.
A las 9 de la mañana Luigi y el viejo capitán se encontraban en la lancha del parasailing esperando en el pequeño muelle que pertenecía a los Brason.
De regreso a San Juan, todos comentaban sus experiencias y lo bien que la habían pasado en Flamencos. Daniel hablaba muy animado con Luigi.
–Luigi –dijo Daniel en tono más serio–, ¿crees que tu maestro me podría recibir hoy o mañana? Además me gustaría que le preguntes si puedo ir a meditar en su pequeño templo.
–El Templo está abierto de 5:00 a.m. a 9:00 p.m. todos los días y el ingreso es libre, los días Lunes, Miércoles y Viernes el maestro dirige una meditación de 7:00 p.m. a 9:00 p.m. y todos los Sábados y Domingos hay meditaciones para los discípulos de 4:00 a.m. a 8:00 a.m. –informó Luigi–. ¿Para una cita especial con el maestro ? Cuando lleguemos al Hotel lo llamaré por teléfono para preguntarle.
–El Maestro Lin Chin Pen sabe más de lo que te imaginas, Luigi –afirmó Daniel–, y necesito hacerle una sola pregunta, ayúdame para entrevistarme con él lo más pronto posible –pidió Daniel.
–Por supuesto que lo haré –respondió Luigi y guardó silencio.
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